Santander rechaza rescatar a Isolux y la acerca al Concurso de Acreedores

La compañía de ingeniería necesita 300 millones adicionales a corto plazo para sobrevivir, cantidad que CaixaBank y Bankia están dispuestas a darle, pero no la entidad cántabra

Santander rechaza rescatar a Isolux y la acerca al concurso de acreedores

El futuro de Isolux se complica día tras día. La nueva petición de fondos realizada por el presidente de la empresa de ingeniería, Nemesio Fernández-Cuesta, nombrado precisamente por la banca, ha sido rechazada por Banco Santander, uno de los tres principales acreedores y segundo accionista de la compañía. Una negativa que acerca al grupo de construcción y concesiones al concurso de acreedores, salvo milagro de última hora. Como resultado de esta tensión, el consejo de administración de Isolux se ha negado a aprobar este martes las cuentas de 2016 y ha convocado una nueva reunión para el próximo viernes.

Según confirmaron fuentes próximas a las conversaciones, el banco presidido por Ana Botín se ha negado a aportar la parte que le corresponde de los 300 millones de euros que Isolux había pedido al propio Santander, a CaixaBank y a Bankia. Mientras que la entidad catalana y la madrileña han aceptado la solicitud de Fernández-Cuesta, que fue nombrado por el conocido como G-3 hace poco menos de un año, Santander ha decidido no desembolsar nuevos fondos, al considerar que serán muy difíciles de recuperar.

La postura del Santander ha sido una sorpresa relativa, puesto que el banco ya mostró su poca disposición a participar en este segundo rescate

La postura del Santander ha sido una sorpresa relativa, puesto que el banco ya mostró su poca disposición a participar en este segundo rescate cuando optó por vender en el mercado secundario y a un precio irrisorio el préstamo que a finales de año concedió a Isolux junto a CaixaBank y Bankia para financiar el primer rescate. Este movimiento lo hizo sin comunicárselo a los otros dos miembros del G-3 y, sobre todo, al propio Fernández-Cuesta, que amenazó con solicitar el preconcurso voluntario de acreedores.

Esta es la opción que más probabilidades tiene ahora para garantizar el futuro de Isolux durante los próximos cuatro meses, periodo en el que la compañía podrá negociar con los acreedores una salida pactada. Un caso similar al deAbengoa, que tras acogerse al conocido como 5 Bis de la ley concursal evitó la quiebra inmediata. Fernández-Cuesta está totalmente decepcionado con la actitud de los bancos, que precisamente le propusieron para enderezar al grupo de ingeniería propiedad anteriormente de Luis Delso.

El consejo de administración se ha negado a aprobar las cuentas de 2016, que incluirán fuertes minusvalías por las pérdidas de muchos proyectos

CaixaBank y Bankia han intentado que el resto de acreedores también se sumara a la segunda línea de liquidez, una aportación de fondos con vencimiento exprés el 31 de diciembre de 2017. Banco Sabadell, Natixis, Popular, Société Générale y Deutsche Bank asistieron el pasado jueves a una reunión para conocer los detalles del nuevo rescate. Algunos estaban dispuestos a respaldar a la compañía para evitar “males mayores”, dado que el coste de dejarla caer era más grande. Otros no lo tenían tan claro.

Ejecución de avales

Pero la sorpresa ha sido mayúscula al conocer que Santander no quiere prestar un euro más a Isolux más allá del 30 de junio de este año, periodo de tiempo que la compañía considera insuficiente para garantizar su viabilidad y dar entrada a un socio que se haga con la mayoría del accionariado. Actualmente, CaixaBank tiene casi el 14,36% del grupo, mientras que Santander cuenta con el 9,5% y Bankia, con el 5%. Sabadell y Popular son propietarios de participaciones similares.

La primera reestructuración constó de un Tramo A basado en la inyección de los citados 200 millones ampliables a 75 más; de un Tramo B de 550 millones (extensibles a 750), y de un Tramo C de 1.400 millones, correspondiente a la conversión de los préstamos y de los bonos impagados en manos de bancos y ‘hedge funds’. CaixaBank y Santander fueron con Bankia los dos máximos financiadores del primer rescate, hasta el punto de que fueron los que más dinero nuevo le concedieron y los que más deuda vencida canjearon en capital.

La compañía necesita ahora otros 300 millones urgentes para poder afrontar sus compromisos y el pago de las nóminas y del ERE que ejecutó el pasado año para ahorrar gastos. Su falta de solvencia la ha llevado a perder numerosas obras por abandono o ejecuciones de los avales por parte de los contratistas.

Fuente: El Confidencial

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